Si no lo tiene, puede tirar la primera piedra…
O la ultima

Quiero un ingeniero que me hable de puentes y estructuras concretas
O quizás un matemático que me explique el sistema binario y la importancia de los números primos
Puede ser un artista plástico o un cocinero, siempre que se comprometan a no usar el verbo como instrumento
Sirve un contador que me revele los balances y los lances de una planilla
Incluso puede ser un arquitecto o un bombero, no importa si sus temas preferidos son ladrillos, arena y cemento
Un abogado que llegue al clímax al declamar la Ley 3.833, al que aplaudiré de pie.
Menos me importa si

Estando aquí algo de mi es de allá y cuando allá llego,
me falta lo que aquí quedó.
No soy ni de aquí ni de allá,
emigrante soy
con dos tierras que a veces son ninguna
y otras veces son las dos
Pero se nos olvida e insistimos en quererlo todo estático, firme, tranquilo, sin cambios y sobretodo lo más controlado posible.
Las consecuencias de este olvido las sentimos cuando ella, sin tomar en cuenta lo que nosotros pensamos o sentimos, decide moverse otra vez.
Somos sus ocupantes, sus pasajeros, vivimos en ella, con ella, nos acoplamos a sus movimientos y cambios. Nos permite residir en su superficie e incluso nos permite realizar cambios que sin duda la afectan y nosotros con nuestra arrogancia de homo sapiens sapiens, conquistadores de toda las especies, creyentes que fuimos creados por algún ser superior para
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Navegantes
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